GAFAS DE SOL, ALGO MÁS QUE BUEN GUSTO
La vista es probablemente el más precioso de los sentidos humanos y quizás el mejor medio que tenemos para integrar el mundo exterior a nuestra conciencia. Basta una ligera alteración de cualquiera de las complejas estructuras del ojo para que esta facultad se vea alterada. Desde siempre, los oftalmólogos nos han dicho lo peligroso que puede ser la luz solar para la salud de la vista. Normalmente nadie mira durante varios minutos al sol deslumbrante y pone así en peligro su retina. Pero también la luz solar intensa en situaciones normales (radiaciones visibles más energéticas) no tan sólo molesta sino que también puede ocasionar daños. Entonces las gafas de sol deben elegirse no sólo por moda sino que se deben tener en cuenta criterios de protección frente a los rayos de sol:
 

CONDICIONES DE UNAS BUENAS GAFAS DE SOL

- Una buena gafa de sol, como filtro protector, ha de hacer frente a las radiaciones solares y además no renunciar al mantenimiento de una buena agudeza visual.

- El diseño y fabricación de las gafas debe estar regido por estrictos controles de calidad. Unas gafas de sol, equipadas con lentes cuya función de filtro protector sea buena pero sus superficies sean irregulares provocando distorsiones en el espacio visual, no merecen ningún tipo de confianza.

- Unas gafas de sol tampoco merecen ningún tipo de confianza si el tratamiento o "filtro de protección" que se les aplica pierde sus propiedades con el tiempo, no cubre la superficie de la lente de forma uniforme o es excesivamente delicado. En definitiva, se trata de proteger al ojo sin renunciar a una buena calidad visual. Por ello, procure proteger sus ojos del sol usando lentes de calidad. Porque nuestros ojos nos tienen que durar toda la vida, por favor ¡cuídelos!